Lapidariamente Feliz
- La Maca Ve

- 14 mar 2019
- 3 min de lectura
Las palabras son magia pura, con ellas comunicamos sentimientos y pensamientos, ellas son hechizantes, nos hacen reír, llorar, cantar, amar entre otras cosas.
Alguien una vez me dijo bruja, esta afirmación en cierto modo me hizo sentir incomoda, porque culturalmente la bruja es una mujer mala, fea, vieja y solo busca hacer daño a los demás por simple placer de hacerlo o es la esposa/pareja que solo se dedica a hinchar los huevos de su consorte, con preguntas tan irritantes como ¿Donde vas? ¿Con quién te vas a juntar? ¿A qué hora vuelves? ¿Quien es esa? ¿Porque te saluda? Y así un sin fin de interrogantes que tienen solo el objetivo de irritar a la pareja.
Hoy hice consciente este recuerdo y estuve pensando en su raíz ¿Por qué me molesto esta palabra? La asocie inmediatamente a “una mujer demoníaca que hace pacto con satán en base a relaciones sexuales aberrantes”, o "pareja psicótica". Pensaran que estoy viendo demasiadas películas de terror, pues no, me divorcie de la cajita idiotizante hace ya más de un año por salud mental y me ha resultado satisfactorio, pero no puedes negar que a ti también se te cruzó por la mente el prototipo de mujer mala, en un rápido vistazo mental.
Volviendo al punto de las brujas, estás han sido malentendidas porque jugaron roles importantes dentro de la humanidad, eran parteras, practicaban la medicina herbolaria, cuidadoras de lo sagrado en las tribus antiguas. ¿Cuál es la causa entonces de tanta mala fama dentro de la historia?. Esto a modo personal y dentro de toda mi ignorancia (espero que puedas rebatir todo lo que diga) la inquisición les dio fama, la industria del cine les puso rostro y la imaginación hizo el resto.
Más de alguna persona dirá que estoy loca por mis pensamientos, pues tal vez si, ya no me interesa que es lo que piense el resto de mi, pueden hablar lo que quieran y me importará menos que la pelusa del ombligo que me saco cada vez que me ducho.
En este punto de mi vida, sería un halago sentir que soy realmente una bruja. Ellas son sabias, mujeres conectadas con la naturaleza, con su interior y con el mundo, son hembras fuertes y frágiles, con su lado masculino desarrollado, llevan interiorizados los cuatro elementos (tierra, aire, agua, fuego), son dadoras de vida y sobre todo generosas con sus conocimientos.
Siento que cada vez que escribo más magia produzco, transmitiendo mis emociones a través de un puñado de simples oraciones, ahora tiene mucho sentido porque, por fin me di cuenta que todas tenemos ese potencial escondido ahí en un rinconcito de nuestra conciencia, no lo dejamos escapar por el miedo a que nos estigmaticen más de lo que estamos siendo apuntadas.
Cuando podamos unir nuestras voces en un clamor único sin egoísmo, podremos tener el acceso universal a la sabiduría alojada en el ADN del inconsciente, podremos dar un salto al conocimiento colectivo, somos inteligentes, por eso no nos quieren sabias.
Las brujas saben que el amor es libre y que el apego es el espejo de mi egoísta yo, que todo lo que me irrite del otros es el reflejo de lo que a mí me molesta de mi personalidad.
Ahora entiendo muchas cosas que para mí resultaban incomprensibles, abrí mis ojos y mi mente, se puede decir que ahora puedo ver realmente mi presente. Así que a ti te digo, desde el fondo de mi corazón ¡Gracias por decirme que soy una bruja!





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